Hoje, é com muito prazer que estou postando aqui no blog dois textos de um grande amigo e amante da arbitragem, Miguel Colquicocha.
Miguel é argentino, da cidade de Rosário, estudante de Direito da Universidad Nacional del Rosario e ao final deste ano se formará como advogado.
Os textos a seguir discorrem sobre a CLA 2011 - Conferencia Latinoamericana de Arbitraje, que aconteceu mês passado na cidade de Asunción.
No primeiro texto, Miguel nos passa um pouquinho da sua experiência na CLA, a sua visão como estudante, sobre como foi ter participado e suas impressões.
O segundo texto abrange o tema de um dos painéis que foi ministrado durante a conferência.
Gostaria de agradecer meu amigo Miguel por contribuir para o blog e dividir conosco seu conhecimento e aprendizado. Um grande abraço!
REFLEXION SOBRE LA CLA 2011
Estimados/as lectores/as, a través de estas líneas voy a expresarles la impresión que tuve sobre las pasadas Conferencias Latinoamericanas de Arbitraje 2011, desarrolladas del 8 al 11 de Junio en Asunción, Paraguay.
Como estudiante que soy, quizás no tenga la facultad de hablar sobre el arbitraje y su aplicación en el campo laboral, pero si puedo contarles ciertas percepciones desde la óptica de estudiante, pronto a recibirme. Y quizás sea de gran utilidad para los estudiantes que pasan por mi situación, y no sepan mucho acerca de cómo es el mundo que nos espera.
Una vez recuerdo que un profesor de derecho comercial nos dijo, préstenle mucha atención al arbitraje que es lo que se viene en el futuro.
Hoy puedo decir que el arbitraje ya se consolidó como un método alternativo de solución de conflictos.
Y la mayor demostración de ello, fue el éxito que tuvieron las mencionadas Conferencias. No solamente por la cantidad de abogados recibidos, sino que sobre todo por la gran participación que tuvieron los estudiantes. Estudiantes inquietos y curiosos por profundizar en el arbitraje, como quién diría, por amor al saber mismo. Y además provenientes varios países como Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia, etc.
A su vez, quedo evidenciado el nivel de profundidad que alcanzó el arbitraje en la actualidad. No se discute la naturaleza jurídica del arbitraje, o las ventajas del mismo, sino que llego a alcanzare un nivel tal, que hoy en día los temas de discusión pasan por tratar de armonizar elementos procesales del civil law con el common law o cambios en distintas legislaciones sobre arbitraje, sobre temas tan puntuales sobre los numerosos aspectos en donde el arbitraje mostró estar a la altura de los problemas de sus operadores frente a la compleja realidad presente.
Finalmente, se pudo disfrutar de la presencia de Profesionales de una excelente calidad y prestigio reconocido por fuera de sus fronteras, de países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Alemania, Estados Unidos, Francia, entre otros.
Por todo ello, siento que fue realmente una gran experiencia, digna de repetirse en el futuro. No hay nada más enriquecedor, siendo personas de derecho, que compartir conocimientos y experiencias con personas de otros países. Y el arbitraje es el ambiente propicio para hacerlo. Hoy en día, el arbitraje está presente, y viene creciendo con un impulso tal que el abogado que no tenga esto en cuenta, sin dudas estará muy limitado en su desarrollo profesional.
INDEPENDENCIA DE LOS ÁRBITROS
Ciertamente se ha escuchado que el arbitraje vale lo que valen los árbitros.
Uno de los temas tan controvertidos y que muchas veces causan el rechazo de los hombres del derecho acerca del Arbitraje como mecanismo de resolución de conflictos recae sobre la particularidad del juzgador.
Se dice así que los árbitros deben poseer las mismas características propias de los jueces naturales. Imparcialidad, Impartialidad e Independencia.
Y la crítica mayoritaria versa sobre la aparente imposibilidad de que los árbitros cumplan con estos requisitos. Incluso se ha llegado a decir, bajo esta crítica, que el arbitraje está hecho solo para las grandes empresas, que sólo a ellos los beneficia en desmedro de las pequeñas empresas.
Sin embargo, la realidad muestra todo lo contrario. Así es que se expusieron datos estadísticos, como los provenientes de la CCI , donde demuestran que los casos de recusación de árbitros es menor al 10%, cifra que disminuye a menos del 2% si consideramos los casos en donde el incidente de recusación fue exitoso para sacar al árbitro de sus funciones.
Pero, ¿es esta la única posibilidad de defensa para garantizar la independencia de los árbitros?
Sin lugar a dudas, que los operadores del arbitraje percibieron estas vicisitudes y pusieron gran empeño para superarlas.
Es por ello, que los árbitros, tienen la obligación de revelar la falta de independencia al momento de ser nombrados. Y lejos de ser un trámite formal, los árbitros demostraron gran responsabilidad a la hora de revelar. Nuevamente los datos reafirman esta postura, en el ámbito de la CCI habiéndose seleccionado 1331 árbitros durante el 2010, de los cuales 236 revelaron falta de independencia. Pese a ello, 190 fueron confirmados posteriormente, para continuar en sus funciones. Sin comparamos estos números en frente de la cantidad de árbitros seleccionados, vemos la gran austeridad que mantiene el sistema.
Por si esto fuera poco, una vez confirmados en sus cargos, los árbitros deben prestar juramento donde queda manifestada su posición independiente frente a las partes.
Esto permite un segundo camino ex post, para controlar la independencia de los mismos, ya que abre la posibilidad de iniciar una acción por responsabilidad civil frente a ellos en caso de descubrirse que no eran independientes.
Y adicionalmente, recordemos que siempre contamos con el posterior recurso de nulidad frente al laudo, ya que la falta de independencia estaría afectando el legítimo derecho de defensa en juicio.
Como idea final recordemos que en arbitraje se suele hablar mas sobre la independencia que sobre la imparcialidad, lo cual no es caprichoso, sino que obedece a que es en definitiva lo que se busca. La independencia es un elemento objetivo y fácil para apreciar por la Corte , sin embargo, la imparcialidad depende de un estado emocional de la mente de carácter subjetivo.
En conclusión, si el arbitraje vale lo que valen los árbitros, queda en claro que el mismo goza de buena salud; y con las ventajas propias de un juzgador independiente, sin compromisos con las partes pero plenamente comprometidos con la labor encomendada y con la seguridad de que quién resolverá las controversias será un especialista que sin duda arribara a la solución más justa.
Miguel L. Colquicocha
Universidad Nacional de Rosario
Facultad de Derecho
Rosario – Santa Fe - Argentina
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